Entradas

Yo maté a Dorian Gray

Baroja y Martín-Santos, retratados por el displicente Juan Benet

Imagen
En la casa de Baroja, muy cerca del Retiro, no se anunciaba al visitante, fuese conocido o no; a veces era el escritor quien abría la puerta y lo acompañaba al salón. Entonces apartaba las cuartillas que tenía entre manos, y se disponía a iniciar una tertulia. El domicilio de Baroja, situado en la calle Alarcón, 2, estaba abierto a todo el que quisiera verlo. Uno de aquellos contertulios fue el escritor e ingeniero de caminos Juan Benet (1927-1993). Comenzó a visitarlo en 1946, y durante siete años se mantuvo fiel a esta costumbre. Cada dos semanas acudía a la tertulia, que solía durar dos horas y en la que se reunían media docena de personas en torno al autor de La busca .  Juan Benet traza un retrato del novelista vasco en el libro Otoño en Madrid hacia 1950 (excelente título, a mi entender), que reúne cuatro textos publicados en libros, revistas y periódicos desde 1972, año en que se publicó Barojiana , del que ahora hablaré, hasta Luis Martín-Santos, un memento , que vio la lu...

Yo hubiera combatido con Catilina

Imagen
Gayo Salustio Crispo (86 a.C.-35 a.C.) fue político e historiador. Como historiador le fue mejor que como político. Desengañado de la vida pública, en la que ejerció distintos cargos, desde tribuno de la plebe hasta pretor y por último gobernador de la provincia de Africa Nova, se refugió en la villa Horti Sallustiani para dedicarse a la escritura. Es el autor de La conjura de Catilina , su obra más conocida; La guerra de Yugurta e Historias , inconclusa.   Si Salustio ha pasado a la historia es gracias, en parte, a Lucio Sergio Catilina (108 a.C.-62 a.C.), uno de los personajes del pasado que lo tiene todo para ser el villano perfecto. Catilina es uno de los malotes de la historia, lo cual nos lo hace sumamente atractivo.  Salustio y Cicerón fueron sus enemigos, y dejaron de él una semblanza terrible  — más el segundo que el primero — . Cualquiera que haya leído La conjura de Catilina y las Catilinarias de Cicerón se hace una idea pésima del político romano, el ...

El polvo del olvido

Imagen
Unos hacen la historia y otros la sufren. Este célebre frase de Albert Camus, durante la aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1957, sigue vigente, pese a que nuestro mundo es muy distinto al de la guerra fría. Los protagonistas cambian pero el argumento es el mismo. El poder pasa a otras manos; a una aristocracia le sucede otra, mientras el pueblo, sometido a toda clase de engaños o amenazas, ejerce de convidado de piedra. Así funciona la historia, según determinó el filósofo italiano Vilfredo Pareto en su teoría sobre  "la circulación de las élites" .   España no es una excepción a esta regla. También nos dominaron y dominan las élites. Salvo excepciones, su papel histórico ha sido preservar sus intereses a toda costa, en contra de la voluntad de la mayoría, como podemos constatar en estos días aciagos. Como ninguna élite es eterna; llega el momento en que se debilita y es reemplazada por otra. Se cambian los nombres de las cosas pero la sustancia es la misma. En...

Celebración de una Melilla amenazada

Imagen
Visitar Melilla era un deseo acariciado desde hacía tiempo. La invasión de Ceuta me convenció de que era el momento de hacerlo. Al viajar a la ciudad quería mostrar mi solidaridad con unos compatriotas igual de amenazados por el expansionismo marroquí. Lo malo de ir a Melilla es que sólo se puede llegar por barco  — seis horas de trayecto desde Málaga —  o por avión. Elegí la segunda opción aun a sabiendas de que era el mal menor. Como hacía muchos años que no volaba, ignoraba que los pasajeros son tratados como reses que deben permanecer calladas cuando un vigilante les abre las maletas y les sustrae un bote de protección solar, como fue mi caso, o les cachean como si fuesen terroristas del Estado Islámico. Tanto el vuelo de ida como el de vuelta sufrió retrasos.  Pero esto, a fin de cuentas, es anecdótico. Lo importante es que llegué a Melilla, vi y vencí a mi manera. Viajé acompañado por un libro del melillense Fernando Arrabal. De difícil clasificación, pues sería com...

Sin riesgo no hay beneficio

Imagen
Como lector  — y no sólo como lector —  soy conservador. Me gusta ir a lo seguro, a la certeza de los autores conocidos. No piso bibliotecas ni pido prestados libros, que rara vez se devuelven, de modo que si quiero seguir leyendo no me queda otra que rascarme el bolsillo. Una novedad literaria cuesta 20 euros de media. Es una cantidad apreciable que invita a no tomarse estas cosas a la ligera. ¡Y si después de comprarlo, el libro nos decepciona! Pero el lector, al igual que el escritor, debe arriesgar alejándose de las rutas seguras. Conviene abrir la ventana para ventilar la habitación de gustos literarios que, a fuerza de repetirse, conducen a la monotonía y el conformismo. En España hay mucho donde elegir. Puede que haya más escritores que lectores. Lo difícil es acertar ante la desmesurada oferta. Ni que decir tiene que las mujeres copan las novedades en las librerías. A ojo de buen cubero, calculo que representan entre el 60-70% de lo publicado.  Para mí, hombre de ...

Quien a hierro mata, a hierro muere

Imagen
La lectura placentera de un libro abre las puertas a seguir interesándose por la obra de un escritor. Esto me ocurrió, a comienzos del año, con  Máscara s, una novela del cubano Leonardo Padura, dentro de la serie protagonizada por el inspector Mario Conde. Curioso como soy en materia literaria, pedí consejo sobre cuál podía ser el libro idóneo para adentrarme en la narrativa de Padura. La respuesta que me dieron fue clara: escoge El hombre que amaba a los perros (Tusquets). Publicada en 2009, esta novela ambiciosa, a la que el autor dedicó tres años de escritura tras una larga investigación, tiene un pie puesto en la ficción y otra en la historia. Pero el autor advierte, en su nota final de agradecimiento, que, al tratarse de una novela prevalecen "las libertades y exigencias de la ficción". El título es el mismo de un relato de Raymond Chandler.  ¿Quién es el hombre que amaba a los perros? No me atrevo a reventar la trama de la historia; sería poco alentador para quien est...

¡Queremos tanto a Stevenson!

Imagen
Hay escritores que nos gustan porque cautivan con sus historias, aprendemos de ellos, nos sorprenden e interpelan, remueven los cimientos de nuestras aparentes convicciones, abren ventanas en casas cerradas largo tiempo y nos hacen más llevaderas las tardes de verano. Y hay escritores que nos hacen felices al leer sus libros. Robert Louis Stevenson es de estos últimos.  En una de mis frecuentes visitas a las librerías del centro de Valencia, encontré, casi sin quererlo, en una estantería dedicada a literatura bilingüe, el librito A Christmas Sermon (Sermón de Navidad) , de Stevenson, editado por KEN. Esta obra se publicó por primera vez en la revista mensual Scribner´s Magazine , de Nueva York, en diciembre de 1888. Dos años después vio la luz en forma de libro.    Este opúsculo, que leí en media hora, es un primor de las letras. Sermón de Navidad resume la sabiduría vital y narrativa del autor escocés, célebre entonces por La isla del tesoro (1883) y El extraño caso de...