El polvo del olvido
Unos hacen la historia y otros la sufren. Este célebre frase de Albert Camus, durante la aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1957, sigue vigente, pese a que nuestro mundo es muy distinto al de la guerra fría. Los protagonistas cambian pero el argumento es el mismo. El poder cambia de manos, a una aristocracia le sucede otra; mientras el pueblo, sometido a toda clase de engaños o amenazas, ejerce de convidado de piedra. Así funciona lo que el filósofo italiano Vilfredo Pareto llamó "la circulación de las élites". Así funciona la historia, guste o no. España no es una excepción a esta regla. También nos dominaron y dominan las élites. Salvo excepciones, su papel histórico ha sido preservar el poder a toda costa, en contra de los intereses de la mayoría, como en estos días aciagos podemos constatar. Como ninguna élite es eterna; llega el momento en que se debilita y es reemplazada por otra. Se cambian los nombres de las cosas pero la sustancia es la misma. En un siglo ...