Sin riesgo no hay beneficio
Como lector -y no sólo como lector- soy conservador. Me gusta ir a lo seguro, a la certeza de los autores conocidos. No piso bibliotecas ni pido prestados libros, que rara vez se devuelven, de modo que si quiero seguir leyendo no me queda otra que rascarme el bolsillo. Una novedad literaria cuesta 20 euros de media. Es una cantidad apreciable que invita a no tomarte estas cosas a la ligera. ¡Y si después de comprarlo, el libro nos decepciona! Pero el lector, al igual que el escritor, debe arriesgar alejándose de las rutas seguras. Es conveniente abrir la ventana para ventilar la habitación de gustos literarios que, a fuerza de repetirse, conducen a la monotonía. En España hay mucho donde elegir. Puede que en estos momentos haya más escritores que lectores. Lo difícil es acertar ante tal desmesurada oferta. Ni que decir tiene que las mujeres copan las novedades en las librerías. A ojo de buen cubero, calculo que entre el 60-70% de lo expuesto en las estanterías está escrito por ellas....