Hay boinas que resultan inquietantes
En España los famosos son toreros, deportistas, actores comprometidos y cocineros semianalfabetos que salen en la tele. Raro es el escritor que alcanza este estatuto de celebridad. Lo fueron Cela y Umbral, y lo es hoy Pérez-Reverte, el bucanero cartagenero. Un novelista, por lo general un tipo triste, solitario y con el culo gordo de estar tanto tiempo sentado, no puede competir con el gancho de Paquirrín ni con la frivolidad calculada de María Pombo. A lo sumo, su nombre suena entre familiares, conocidos y morfinómanos de la letra escrita. Si supera la barrera de los 2.000 ejemplares vendidos en un país con 50 millones de habitantes, se puede considerar un privilegiado. Estos son los límites y las servidumbres del mundo literario español. Pero hay excepciones. Una de ellas es David Uclés (Úbeda, 1990). Es la estrella del firmamento editorial. Hace tres años era casi un completo desconocido. Había publicado dos novelas, El llanto del león (2019) y Emilio y Octubre (2...