Baroja y Martín-Santos, retratados por el displicente Juan Benet
En la casa de Baroja, muy cerca del Retiro, no se anunciaba al visitante, fuese conocido o no; a veces era el escritor quien abría la puerta y lo acompañaba al salón. Entonces apartaba las cuartillas que tenía entre manos, y se disponía a iniciar una tertulia. El domicilio de Baroja, situado en la calle Alarcón, 2, estaba abierto a todo el que quisiera verlo. Uno de aquellos contertulios fue el escritor e ingeniero de caminos Juan Benet (1927-1993). Comenzó a visitarlo en 1946, y durante siete años se mantuvo fiel a esta costumbre. Cada dos semanas acudía a la tertulia, que solía durar dos horas y en la que se reunían media docena de personas en torno al autor de La busca . Juan Benet traza un retrato del novelista vasco en el libro Otoño en Madrid hacia 1950 (excelente título, a mi entender), que reúne cuatro textos publicados en libros, revistas y periódicos desde 1972, año en que se publicó Barojiana , del que ahora hablaré, hasta Luis Martín-Santos, un memento , que vio la lu...