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¡Chicas, al recital!

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Qué experiencia tan triste la de ser hombre en 2024, más si cabe si eres una tentativa de escritor. El presente y el futuro es de las chicas, también en la literatura. ¡Apartaos, que vienen pisando fuerte! He recabado suficientes pruebas de lo que afirmo para no ser tachado de inconsistente. Allá van algunas de ellas, expuestas por orden cronológico, después de haber hecho una dolorosa criba.  19 de septiembre. La poeta gallega Chusa Pato es galardonada con el Premio Nacional de Poesía de 2024. Antes de nada, sorprende que un premio conserve aún el adjetivo nacional. Habría que precisar a qué nación nos referimos. ¿A la gallega de la señora Pato?, ¿a la murciana?, ¿a la soriana? Dicho esto, cabe señalar que Chusa Pato escribe en gallego, una de las lenguas oprimidas en el Estado español. Esto, sin duda, ha contado a su favor. Conviene no pasar por alto que es la sexta edición consecutiva en que este premio recae en una fémina. Para ser justos hemos de citar a todas sus predecesoras...

Si mi biblioteca ardiera esta noche

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Aldous Huxley pertenece al género de escritores proféticos, a la estirpe de los visionarios. Con George Orwell y su 1984 y Ray Bradbury con su Farenheit 451 , compone la tríada distópica que anunció el mundo en descomposición en que vivimos, donde la inteligencia y el corazón son artificiales. Huxley, autor de una amplia obra, ha pasado a la historia de la literatura por una obra, Un mundo feliz , publicada en 1932. Hay quienes sostienen que el tiempo presente se asemeja más a lo que pronosticó Huxley -con toda una masa narcotizada con drogas y sexo, a la caza del buen salvaje- que a la profecía de Orwell. En mi opinión, los dos estaban en lo cierto, y el futuro, no demasiado lejano, demostrará que se quedaron cortos.  Acabo de leer Si mi biblioteca ardiera esta noche (Edhasa), una colección de artículos cortos y ensayos de Huxley sobre literatura, música, arte y drogas. El título del libro es el de uno de sus textos, en el que el escritor inglés reflexiona sobre los libros que c...

Chéjov coleccionaba "excrementos literarios"

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Soy ejemplo de la depauperación de la clase media española. No me puedo permitir el gasto de 22 euros en la última novela de Dolores Redondo (sorry, Dolores!). Elijo marcas blancas en las librerías. Rebusco en los cajones de las librerías de lance. Como mucho me gasto cinco euros en un ejemplar. A veces, ciertamente en muy pocas ocasiones, se produce la conjunción de los astros y descubro un buen libro ¡por sólo un euro! Ya se nos olvidó que un euro equivale a 166,386 pesetas. ¡Cómo no extrañar los billetes marrones de 100 pesetas con el dibujo del gran Gustavo Adolfo! Soy una criatura vacilante del mundo de ayer.  Chejov según Chéjov es el librito de un euro que compré en París-Valencia en septiembre. Editado por Laia, su autora es Sophie Laffitte, especialista en la obra del escritor ruso. Tiene las tapas deterioradas y las hojas del amarillo del paso del tiempo. Es un volumen viejo, como empieza a serlo su lector. Después de leer sus 200 páginas, sabemos un poco más del ma...

Así se pierden las guerras

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No me importa admitirlo aun a riesgo de ser incomprendido e incluso vilipendiado. No me interesa en absoluto el curso y el desenlace de las guerras de Ucrania y Palestina. ¡Con su pan se lo coman sus contendientes! La única guerra que me preocupa es la que enfrenta a la civilización con la barbarie. Y me preocupa porque la estamos perdiendo de manera quizá inexorable.  Pondré un ejemplo. Hoy domingo 22 de septiembre, cuando comienza el otoño, cierra la librería Izquierdo, ubicada en la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia. Abrió en 1979. Fue continuación de un quiosco situado en la calle Bailén desde 1937. La han llevado Juan y su hermana Pilar. No sólo era librería; también vendían prensa y artículos infantiles (duele emplear el verbo en pasado). En el mismo bulevar cerró el año pasado la librería 2000. También combinaba la venta de libros con prensa.  En Izquierdo he comprado libros y periódicos. El último ejemplar que me llevé fue El Síncope Blanco y otros cuentos de l...

Sólo nos salvarán los malos

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La verdadera literatura, la que conturba y conmueve, la que no rinde cuentas a nadie ni a nada, está herida de muerte. Puede que sea cuestión de lustros que desaparezca. El mismo hecho de leer está amenazado. Cada vez se lee menos porque la lectura exige unas condiciones -la concentración y el silencio- que cuesta encontrar en un mundo gobernado por los pistoleros del ruido.  Entre los enemigos de la verdadera literatura están los que pretenden hacer de ella un catecismo laico. Esto no es nuevo. En la historia siempre ha habido escritores que han puesto su pluma al servicio de una causa. En el siglo XX se habló de literatura comprometida, asociada a movimientos como el realismo social, del que sólo queda el polvo del olvido, más allá de alguna novela digna.  En este tiempo puede decirse que la pelea por el dinero y la gloria efímera de las letras se da entre los escritores partidarios del entretenimiento y los que pretenden contribuir al progreso de la humanidad. Los segundos ...

El chicle hitleriano

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Me gusta leer sobre historia, más si cabe si se refiere a la era contemporánea. Uno de mis periodos favoritos es el nazismo. Busco entender aquellos años en libros escritos por historiadores que consideran su materia como una ciencia y no como un relato de buenos y manos. Rigor frente a fantasía. En mi biblioteca ocupa un lugar destacado la biografía de Ian Kershaw sobre Adolf Hitler, editado por Península en dos volúmenes. Los heredé de mi tía Remedios, quien compartía también la afición a la historia.  Este verano reviví los tiempos del nazismo con una película y un libro. Antes de centrarme en el segundo, ya que esto es un blog literario, recomiendo  La caída de los dioses , de Luchino Visconti, estrenada en 1969. Junto con El hundimiento , es la película que más me gusta sobre el nazismo. La película de Visconti retrata la crisis de una familia de industriales cuando Hitler toma el poder en Alemania. Deberán adaptarse al movimiento hitleriano para sobrevivir, pero no todos...

Nos gustaría ser Edmundo Dantés

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Hay libros que ocupan un lugar privilegiado en la memoria. Se lo merecen porque su lectura nos procuró la felicidad. Suelen ser muy pocos. El estreno reciente de una película me ha recordado que uno de esos libros es El conde de Montecristo , de Alejandro Dumas. Lo leí convaleciente de una operación de la espalda, hace doce años. Ocupé un mes en leer los dos volúmenes en que la editorial había dividido la novela. Asegurar que fue experiencia dichosa es decir la verdad. Me hizo tanto bien como las medicinas que me calmaron el dolor.  Ahora la historia de Edmundo Dantés, publicada en 1844, vuelve a cobrar vigencia a raíz, como decía, del lanzamiento de la película francesa dirigida por Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patallière, y protagonizada por Pierre Niney, que encarna al conde de Montecristo. La película, de tres horas de duración, se permite ciertas licencias respecto a la obra, omitiendo o cambiando el sentido de algunos pasajes, lo que le puede restar crédito, a juicio ...